Comer contamina: estos son los platos con mayor huella de carbono

Somos libres de elegir lo que compramos y comemos, en función del gusto o por cuestiones de salud, modas o simple tradición. Un factor en alza que cada vez preocupa más a los consumidores es el impacto medioambiental que tendrá la lista de la compra; ya sabemos que el futuro del planeta está seriamente amenazado y la alimentación juega un papel clave.

Por eso, además de combatir el desperdicio alimentario o reducir el uso de plásticos, es interesante conocer cuáles son los alimentos con una mayor huella de carbono que podemos reducir o eliminar de nuestra dieta habitual. Y no se trata de consumir solo productos ecológicos, ya que además podría no ser en absoluto la mejor idea si queremos reducir nuestra huella ambiental.

¿Qué es la huella de carbono?

La huella de carbono –carbon footprint en inglés- es una medida que se emplea para cuantificar el impacto que tiene una actividad concreta en el calentamiento global del planeta. También llamada huella ecológica, indica la cantidad de gases de efecto invernadero que se liberan a la atmósfera.

Prácticamente cualquier actividad de la vida actual genera una huella de carbono determinada. Pensamos quizá en grandes industrias, pero también dejan su huella actividades cotidianas como cargar el teléfono móvil, usar el ascensor, tener encendida la calefacción o salir de viaje.

En los últimos años se está tomando esta medida como un valor referencial para combatir el cambio climático y sensibilizar sobre el problema. Empresas de todo tipo están comprometiéndose a reducir su huella de carbono, y también lo hacen organizaciones y organismos oficiales, como los ayuntamientos.

La industria alimentaria es una de las que más afectan al medio ambiente; cada vez somos más y necesitamos mucha mayor cantidad de alimentos que se producen de forma masiva, transportando productos a miles de kilómetros.

Hasta que llega a nuestra casa, un alimento puede haber afectado a la atmósfera de diferentes maneras. Por ejemplo, para poder cocinar con un paquete de arroz éste liberó gases en su plantación; además hay que sumar las prácticas agrícolas con el uso de la maquinaria, los posibles fertilizantes y otros tratamientos, la recolección y procesado, el envasado, el transporte, etc. Y eso sin contar la energía que gastemos nosotros en cocinarlo, o si fuimos a comprarlo en coche.

Hay algunas herramientas y cuestionarios en red que permiten hacerte una idea de cuál es la huella de carbono que genera tu modo de vida; aunque sean medidas aproximadas, puedes llevarte más de una sorpresa. Es interesante para ser conscientes del efecto de nuestras pequeñas acciones y qué podríamos cambiar.

Ahora bien, ¿cuáles son los alimentos que deberíamos evitar si nos preocupa el planeta?

¿Qué alimentos tienen un mayor impacto?

Para captar mejor la atención del público, la WWF de Reino Unido ha publicado un informe en el que analiza la huella de carbono de cuatro de los platos tradicionales británicos más queridos. Esto pone las cosas en perspectiva, porque no es lo mismo pensar en ingredientes en abstracto que ser consciente de lo “contaminante” que es la comida que tienes delante a punto de devorar.

El que aparece encabezando la lista de los platos con un mayor impacto ambiental es el cawl, una sopa tradicional de Gales a base de carne de cordero y/o ternera, patatas, verduras, queso, mantequilla y otros ingredientes. Un cuenco equivaldría a la producción de 71 botellas de plástico PET de medio litro o 722 cargas de teléfono móvil.

Emisiones de gases de efecto invernadero por tipo de alimento, en gramos (fuente: Our World in Data)

¿Por qué es un plato tan poco sostenible? Esencialmente, por la carne de cordero. La industria cárnica es una de las más contaminantes, especialmente en la producción de cordero y ternera. Cada gramo de carne producido genera unos 221,6 g de CO₂e, frente a los 0,58 g que generan las legumbres.

Los alimentos más sostenibles

Los platos típicos con una menor huella de carbono (fuente: Eat Low Carbon)

La compañía americana Bon Appétit Management Company, en colaboración con la organización Ecotrust han creado un listado interactivo de platos ordenados por el impacto ambiental de sus ingredientes. Liderando la lista aparecen una sopa de tres legumbres, una sopa de lentejas, patatas fritas caseras, salmón local a la parrilla, falafel, verduras al vapor y fruta de temporada.

Son por tanto las legumbres el mejor alimento para la sostenibilidad del futuro. Lentejas, garbanzos o alubias tienen una huella de carbono muy baja. Como recoge la FAO, son capaces de adaptarse al cambio climático y también ayudan a reducir sus efectos, pues fijan el nitrógeno de la atmósfera en el suelo y también mejoran la productividad de otros cultivos.

En general, una dieta basada principalmente en productos vegetales genera una menor huella de carbono, como parecen indicar diferentes estudios. Junto a las legumbres, cereales como el maíz, la cebada, el trigo o el arroz lideran el ranking -aunque la huella del arroz es algo superior, pues produce metano-. La valoración de los frescos -verduras, frutas y hortalizas- es más compleja porque depende de otros factores, como la variedad y la estacionalidad.

Y ese es otro punto crucial de todo este asunto; ¿de qué sirve cambiar la tostada de jamón del desayuno por una de aguacate si la fruta viene de Perú? Más aún: si cada semana se te estropean varias piezas de fruta o no aprovechas todas las partes de la verdura, estás aumentando tu huella de carbono.

Por eso la clave no está en comprar productos ecológicos -cuyo impacto ambiental podría ser mucho mayor del que imaginamos- sino en ser consumidores más conscientes y responsables. No es ningún secreto: deberíamos reducir el consumo de carne, aumentar las raciones de legumbres y cereales integrales, tomar abundantes verduras y frutas de temporada locales, y evitar al máximo el desperdicio y los residuos plásticos.

Decidir comer menos carne no es solo una cuestión de moda veganista o de preocupación por la salud. Preocuparse por el futuro del planeta y comprometerse a colaborar en su protección es otro gran motivo para comer más vegetales, especialmente legumbres.

publicado por: LILIANA FUCHS

en    www.directoralpaladar.com

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