Autobastecernos de electricidad ya no es una utopía

Bajar la palanca y producir nuestra propia electricidad es posible, lo comprobamos en la visita que hicimos a una vivienda autosuficiente en Aldea Blanca, al sur de Gran Canaria.

Por Carlos Velázquez

El pasado sábado 6 de agosto un variopinto grupo de entusiastas del respeto al Medio Ambiente y las energías alternativas visitamos a José Juan Alejandro, un ciudadano muy comprometido, que ha decidido iniciar su propio camino, al margen de sistema energético establecido.

En su casa de Aldea Blanca ha demostrado, que ser autosuficiente ya no es una utopía o un capricho de gente peculiar y adinerada. José Juan partió del siguiente razonamiento, que le rondaba la cabeza desde hacía tiempo: “¿Cuánto tiempo puedo mantener mi modo de vida, si de pronto colapsa el suministro energético y otros servicios básicos, de los que el Estado nos debe proveer? Constató cuan sensible es el sistema en el que estamos inmersos. De hecho la Central Térmica de Juan Grande, nuestro principal generador de energía eléctrica en la isla, precisa de un suministro casi constante de fuel oil. Sus técnicos entienden que si por ejemplo la circulación se viese interrumpida en la autopista GC-1 entre el Puerto de Las Palmas y Vecindario, tan sólo en 7 horas sufriríamos un CERO ENERGÉTICO. Y si esta situación se prolongase por la razón que fuere, en pocos días se acabarían las reservas de agua potable.

Podríamos seguir esta cadena fatal, el hecho es que esta realidad de extrema vulnerabilidad movió a José Juan a plantearse seriamente un cambio radical en su comportamiento como ciudadano. Empezó a introducirse en la tecnología de la energía fotovoltaica y pronto descubrió, que ni era tan complicada, ni había que hacer grandes inversiones. Hoy ha conseguido bajar la palanca de suministro externo y se suministra de su propia instalación.

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CON TAN SOLO 3.000 EUROS ES POSIBLE DIMENSIONAR UNA INSTALACIÓN PARA UNA FAMILIA.

Esta consiste en cuatro paneles fotovoltaicos convencionales, dos paneles de energía solar térmica, un pequeño aerogenerador, un grupo de baterías y un convertidor. El convertidor es el “cerebro” del sistema, ya que recibe la electricidad producida (corriente continua a 24 voltios), la deriva a las baterías o bien la pasa a electricidad convencional (alterna a 220 voltios) para ser consumida. Tiene adaptado al sistema un sencillo programa informático, con el que controla la instalación y sus parámetros principales (carga de las baterías, relación producción/consumo)

Jose Juan cuenta, que si fuese a hacer hoy la instalación se hubiese ahorrado el aerogenerador. Entiende que con tan solo 3.000 euros es posible dimensionar una instalación para una familia. Su vivienda cuenta con todas las comodidades a las que estamos hoy acostumbrados, solo ha prescindido de secadora y la cocina funciona con gas. Incluso conduce una moto eléctrica de gran cilindrada, que recarga por la noche.

La importancia de la experiencia de Jose Juan es evidente, hace falta contar con personas que tomen la delantera y nos muestren al resto el camino. Estamos acostumbrados a poner muchos peros a los cambios y el miedo a quedarte sin luz, o que no funciones todo a la perfección, nos mantiene en una arriesgada “zona de confort”, que no deja de ser una falacia.

Para aclararnos más y profundizar en este apasionante campo, recomendamos visitar la página www.cambioenergetico.com

 (*) Carlos Velázquez Padrón es Presidente de PROFOR Canarias y miembro de Ando Sataute

FUENTE: El blog de Alborinco

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