Llevemos más allá nuestros  PASOS A FAVOR del  MEDIO AMBIENTE

Desde nuestro pequeño rincón satauteño, podemos recabar que nuestros gobernantes locales se adhieran y se sumen a los objetivos perseguidos por la ONU con un pronunciamiento oficial. Unos principios defendidos por la ONU en las sucesivas cumbres celebradas, y que constituyen los cimientos del modelo social y medioambiental que defendemos los “andantes”, y que se recogen de manera incuestionable en el programa de gobierno municipal.httpevaluacionimpactosambientales.blogspot.com 02-07-2015_cowh11rp

Mañana, se celebra en París la Cumbre del Día Mundial del Medio Ambiente, una vez más se reúnen los líderes mundiales. Y los ciudadanos del mundo debemos sumarnos para exigirles mayor agilidad y mayor compromiso en su toma de decisiones, pues de ello depende la vida de las personas que habitamos el planeta y de nuestro entorno vital. Ya no es posible seguir cuestionando esta realidad, sembrando la duda sobre el verdadero efecto de las políticas desarrollistas, y depredadoras, sobre el clima y el conjunto de variables que se precisan para preservar la vida de los seres que compartimos la Tierra.

En 1970, los Estados Miembros de las Naciones Unidas acordaron la meta de aportar el 0,7% de su presupuesto, para ayuda al Desarrollo (AOD), o asistencia externa destinada a países con escaso desarrollo,  pero solamente unos pocos países desarrollados han alcanzado esa meta.

El camino, se inició por las Naciones Unidas con la celebración de aquella 1ª Conferencia sobre el Medio Humano, con sede en Europa, desde entonces hasta la fecha, aunque ha sido bajo diversas denominaciones, se han celebrado dos Cumbres de la Tierra en Brasil y una en Suráfrica.

De la 2ª Cumbre surgió la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, por primera vez se unieron sinergias a nivel planetario que forjaron una vigorosa nueva visión futura del desarrollo: el Desarrollo Sostenible. Esa visión futura, expresada en el Programa 21 y en los Principios de Río, señaló una gran transición, propugnando la plena integración de los aspectos ambientales, sociales y económicos en la planificación del desarrollo.

Dos cuestiones, íntimamente ligadas, constituyeron el eje central de aquella cumbre: 1. Una economía ecológica con vistas a la sostenibilidad y la erradicación de la pobreza. 2. La creación de un marco institucional para el desarrollo sostenible.

« Los seres humanos constituyen el centro de las preocupaciones relacionadas con el desarrollo sostenible. Tienen derecho a una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza. », (Principio 1) « Para alcanzar el desarrollo sostenible, la protección del medio ambiente debe ser parte del proceso de desarrollo y no puede ser considerado por separado ». (Principio 4)

De muchas maneras, la idea de sostenibilidad tiene cada vez más aceptación por parte de grandes sectores del público; pero la sostenibilidad se ha asociado frecuentemente con el medio ambiente, sin considerar adecuadamente el desarrollo económico o el desarrollo social. Según el Informe sobre Desarrollo Humano 2012, actualmente las personas gozan de mejor salud, tienen vidas más largas, están mejor educadas y tienen más acceso a los bienes y los servicios. Pero hay importantes diferencias regionales y también pronunciadas desigualdades dentro de un mismo país. Y, pese a que después de la Cumbre para la Tierra muchas personas llegaron a tener mejores condiciones de vida, el medio ambiente natural que es la base de esa prosperidad siguió siendo degradado.

La de mañana en Paris, va a ser la 5ªcumbre de las celebradas  sobre la vida en nuestro planeta, cuyo inicio tuvo lugar hace 43 años y es evidente que ha habido una lenta respuesta a los problemas detectados, derivada de la prevalencia de otros intereses. En este año 2015, la siguiente Cumbre de la Tierra regresa al viejo continente fijando su sede en la Ciudad de la Luz. La cronología de éstas cumbres ha sido la siguiente:

  1. La Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Humano (conocida posteriormente como  Cumbre de la Tierra de Estocolmo )
  2. Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro
  3. Cumbre de la Tierra de Johannesburgo
  4. Cumbre Río+20(en realidad ya habían transcurrido 40 años desde la 1ª )
  5. Cumbre de Paris sobre el Medio Ambiente

La comunidad científica que ratifica, con pruebas fehacientes, la realidad de los efectos de la acción humana sobre el calentamiento global y defiende los  argumentos de la Declaración  ha crecido exponencialmente en los años transcurridos desde la 1ª Cumbre y cada vez más las propias circunstancias constatables por los habitantes de la Tierra, catástrofes derivadas de cambios  climatológicos inusuales, migraciones masivas huyendo de la pobreza, conflictos bélicos derivados de la pugna por el control de recursos petrolíferos y de otra índole,  evidencian la perentoria necesidad de cambiar el Modelo Planetario de Desarrollo.

Traemos aquí algunas de las palabras de un destacado especialista en cambio climático, Richard Alley[1],  considerado como uno de los principales investigadores mundiales del fenómeno:

“Los pequeños cambios climáticos tienen un impacto pequeño en nosotros; siempre nos hemos adaptado a las oscilaciones del clima. Pero, según estos cambios se han hecho más pronunciados, también se han incrementado su impacto y sus costes. Debido al calentamiento, pronosticamos menos olas de frío y más olas de calor, un aumento del nivel del mar y del estrés térmico en los cultivos, más inundaciones y más sequías (las precipitaciones están aumentando poco, pero hay una tendencia a que los aguaceros se concentren, y las condiciones más cálidas provocan un secado más rápido. Además, se espera que las zonas secas subtropicales apenas se amplíen), posiblemente también habrá menos ciclones tropicales (huracanes) pero con tormentas más potentes que aún pueden aumentar más, una mayor dificultad para trabajar en el exterior en verano a causa del estrés térmico, entre otras cuestiones. A grandes rasgos, cada grado de calentamiento es más costoso que el grado anterior. El primer grado de calentamiento ha tenido un costo relativamente bajo, pero ya se ha producido (o estamos cerca de llegar, depende del conjunto de datos que utilices, y la época que elijas para comparar, aunque ya casi hemos alcanzado ese grado de incremento en la temperatura media).

El segundo grado de calentamiento está previsto que sea más costoso que el primero, pero estamos en gran parte o totalmente comprometidos con ese segundo grado de calentamiento debido a la inercia del sistema climático y de la economía (una vez que estabilicemos la concentración atmosférica, se producirá un calentamiento adicional porque ahora una parte del calor está abandonando la atmósfera haciendo que se calienten los océanos y se derrita el hielo. Reducir y luego eliminar la quema de combustibles fósiles y la emisión de CO2 a la atmósfera llevará al menos varias décadas, según  la  ma-yoría de los estudios). Los peores pronósticos, que no esperamos en un futuro próximo, pero que no son imposibles si quemamos los recursos que quedan de combustibles fósiles, incluyen un aumento del nivel del mar de decenas de metros, convirtiendo zonas tropicales en demasiado calurosas como para que ser habitables, extinciones generalizadas y pérdida de ecosistemas como la selva tropical brasileña , y más…

Sin embargo, informes recientes de la Agencia Internacional de la Energía y el Fondo Monetario Internacional han evidenciado que los subsidios a los combustibles fósiles siguen siendo mucho mayores que los de las energías renovables. Si las energías renovables lo están haciendo tan bien a pesar de competir con las fuentes de energía convencionales que cuentan con tantas subvenciones, tenemos suficientes razones para creer que es posible una transición bastante rápida si nos lo proponemos.

Las personas más vulnerables al calentamiento global tienden a ser las que son pobres, aquellas que carecen de gobiernos sensibles y de una economía fuerte capaz de hacer frente a este desafío, además de aquellas que están en zonas del planeta especialmente cálidas. España está mejor que muchos países en bastantes aspectos (tuve la oportunidad de visitar Madrid este verano y esta maravillosa ciudad me impresionó muy gratamente), pero se encuentra en un lugar donde seguramente hay que preocuparse por el aumento del calor y las sequías. En general, creo que España está en una posición intermedia, con mayores desafíos que, por ejemplo, Canadá, pero menores que Siria u otros lugares”.

También conviene recordar aquí que, en cuanto a los riesgos derivados del cambio climático, por nuestra latitud, es decir nuestra distancia al Ecuador (la Latitud de LPGC es: 28.123618 ) nuestra posición es más cercana a la franja tropical que las coordenadas de Siria (la Latitud de Alepo, en Siria, es: 36.202147, país al que en el texto citado hace referencia, como elemento de comparación con la posición de España para los efectos del clima). Luego es patente que nuestro territorio forma parte de los más expuestos al riesgo de convertirse en parte de las zonas tropicales “demasiado calurosas”, además de a un posible aumento del nivel del mar, de decenas de metros, que acabaría con nuestro modelo productivo basado en la actividad Turística vinculada especialmente a las cualidades de nuestro clima suave y a unos recursos litorales que desaparecerían.

La Marcha Mundial por el Clima, convocada internacionalmente por numerosos movimientos sociales con objeto de reivindicar una mayor implicación y agilidad operativa de los países desarrollados en la lucha contra el cambio climático, que pretendía celebrase hoy en París como antesala de la Cumbre se canceló por motivos de seguridad, como consecuencia de las medidas adoptadas tras los atentados en esa ciudad. Lo cual ha imposibilitado la celebración de la marcha allí convocada y, con más razón, han sido muchas ciudades del planeta las que se han sumado este fin de semana con sus manifestaciones multitudinarias.

La creatividad parisina buscó como alternativa una instalación reivindicativa bajo el lema “Pasos a favor del  Medio Ambiente”, realizada a base de pares de zapatos depositados en la Plaza de la República de la capital francesa, cuyo montaje inicialmente se estaba desarrollando pacíficamente (al que contribuyó hasta el Papa enviando un par de sus zapatos) pero que, al sumarse más participantes y otros activistas, ha terminado de manera conflictiva con intervención de las fuerzas de seguridad.

En las actuales circunstancias, en las que vuelve a producirse un desvío de la atención de los países desarrollados como consecuencia del terrorismo yihadistas, es aún más IMPORTANTE, si cabe, que la gente desde todos los rincones del planeta genere un eco que manifieste, en nombre nuestro y de aquellos que no podrán hacerlo, nuestra exigencia de ¡QUE SE TOMEN YA! las decisiones necesarias en defensa de los más desfavorecidos y de una vida digna para todos y todas. Para con este clamor demostrar que estamos más decididos que nunca a plantar cara a los desafíos a los que se enfrenta la humanidad apoyando con esperanza y sin miedo

Desde nuestro pequeño rincón insular satauteño, poco es lo que podemos hacer los ciudadanos para llamar la atención de los grandes mandatarios del planeta, pero si que podemos recabar, en base al programa de gobierno cuyo incuestionable marco es la defensa de los principios defendidos por la ONU en las sucesivas cumbres celebradas, y que además constituyen los cimientos del modelo social y medioambiental que defendemos los “andantes”, que nuestros gobernantes locales se adhieran y se sumen a los objetivos perseguidos por la ONU con un pronunciamiento oficial.

¡Logremos que la Marcha Mundial por el Clima se refleje de alguna manera en nuestro municipio, para contribuir a que, con nuestra pequeña aportación derivada de la firme voluntad de cumplir, en la medida de nuestras posibilidades, con los objetivos del Milenio, se haga aún más grande con el testimonio de que por pequeño y lejano que sea el rincón desde aquí también apoyamos!

Algunas notas  sobre las Cumbres del Clima celebradas

La  Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Humano, Cumbre de la Tierra de Estocolmo, fue una conferencia internacional convocada por la Organización de Naciones Unidas celebrada en  dicha ciudad sueca, en junio de 1972 y transcurrió un período de 20 años hasta que, en junio del año 1992 , se volviese a celebrar la siguiente Cumbre de la Tierra, aquella vez, en Río de Janeiro (Brasil). Al citado Evento Internacional, además del Gobierno del país anfitrión, asistieron mandatarios de 178 países (entre ellos 108 Jefes de Estado o de Gobierno)contando con la presencia de, aproximadamente, 400 representantes de organizaciones no gubernamentales (ONG), simultáneamente, un número superior a 17 000 personas asistieron al Foro de ONGs celebrando paralelamente a la Cumbre.

De aquella Cumbre surgió la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, por primera vez se unieron sinergias a nivel planetario que forjaron una vigorosa nueva visión futura del desarrollo: el Desarrollo Sostenible. Esa visión futura, expresada en el Programa 21 y en los Principios de Río, señaló una gran transición, propugnando la plena integración de los aspectos ambientales, sociales y económicos en la planificación del desarrollo. Dos cuestiones, íntimamente ligadas, constituyeron el eje central de aquella cumbre: 1. Una economía ecológica con vistas a la sostenibilidad y la erradicación de la pobreza. 2. La creación de un marco institucional para el desarrollo sostenible.

« Los seres humanos constituyen el centro de las preocupaciones relacionadas con el desarrollo sostenible. Tienen derecho a una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza. », (Principio 1) « Para alcanzar el desarrollo sostenible, la protección del medio ambiente debe ser parte del proceso de desarrollo y no puede ser considerado por separado ». (Principio 4)

La Conferencia fue la oportunidad de adoptar un programa de acción para el siglo XXI, llamado

Programa 21 (Agenda 21 en inglés) que enumera algunas de las 2500 recomendaciones relativas a la aplicación de los principios de la declaración. Se toma conciencia sobre la trascendencia de las cuestiones relacionadas con la salud, la vivienda, la contaminación del aire, la gestión de los mares, bosques y montañas, la desertificación, la gestión de los recursos hídricos y el saneamiento, la gestión de la agricultura, la gestión de residuos. Incluso actualmente, el Programa 21 es la referencia para la aplicación del desarrollo sostenible en los territorios.

La sección III del informe de la Conferencia de Río (más tarde comunmente conocida como Cumbre de la Tierra o de Río) , destacó el papel de los diferentes actores en la aplicación del desarrollo sostenible: mujeres, jóvenes y niños, los pueblos indígenas, las organizaciones no gubernamentales, autoridades locales, sindicatos, empresas, investigadores y agricultores.

En realidad aquella Cumbre fue la  primera de trascendencia bioclimática, testigo de la aprobación de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que afirma la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que condujo a la firma en 1997 del Protocolo de Kyoto. En ella fueron también ratificados la Declaración de Principios relativos a los Bosques y el Convenio sobre la Diversidad Biológica, que supeditó el uso de la herencia genética mundial a una serie de condiciones y presenta un primer nivel en este ámbito.

Después de la Cumbre de Rio se registraron progresos sustanciales, pero los resultados logrados hasta ahora con la aplicación del Programa 21 -en nuestro país desarrollado por muchos municipios con la puesta en marcha de sus “Agendas 21”- y en materia de desarrollo sostenible, son decididamente dispares.

De muchas maneras, la idea de sostenibilidad ha ido adquiriendo cada vez más aceptación por parte de grandes sectores del público; pero la sostenibilidad se ha asociado frecuentemente con el Medio Ambiente, sin considerar adecuadamente el Desarrollo Económico o el Desarrollo Social.

En 2002 se celebró, en agosto una nueva Cumbre de la Tierra en Johannesburgo (Sudáfrica). Los acuerdos de la Cumbre de Johanesburgo se limitaron a una Declaración Política y a un Plan de Acción, llenas de buenas intenciones sobre la reducción del número de personas en el mundo que no tienen acceso al agua potable, la biodiversidad y los recursos pesqueros, pero  sin objetivos concretos para promover las energías renovables. Los documentos aprobados en la Cumbre no contienen compromisos concretos, ni fondos nuevos y adicionales, por lo que puede hablarse de fracaso.

La nueva Cumbre debería haber unido la equidad social con la sostenibilidad ambiental, sin descuidar ambos aspectos, pero cayó en una retórica vacía, sin llegar a compromisos concretos, sobre todo de recursos financieros, a pesar de celebrarse en una época de expansión económica. Además se continúa sin avanzar hacia el desarrollo de una fiscalidad ecológica, sin la cual es imposible dar pasos reales hacia la sostenibilidad, y un impuesto internacional sobre las transacciones en divisas (la tasa Tobin) para financiar los programas de erradicación de la pobreza en los países en desarrollo. El hecho más positivo fue el anuncio de la ratificación del Protocolo de Kioto por varios países, por lo que éste finalmente pudo ser ratificado, dejando aún más aislado a EE UU, entonces presidido por un magnate del petróleo.

Uno de los objetivos de la Cumbre de Johanesburgo era la ratificación de varios tratados internacionales: Protocolo de Kioto, Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad, el Tratado Internacional sobre Recursos Genéticos de Plantas para la Alimentación y la Agricultura, el Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos y Persistentes (COP), el Convenio de Rotterdam sobre consentimiento previo informado antes de exportar ciertos productos químicos peligrosos y plaguicidas, el acuerdo de la ONU sobre recursos pesqueros que incluye varios planes de la FAO, el Convenio de Basilea sobre el transporte de residuos tóxicos y el Convenio europeo de Aarhus sobre el acceso a la información, que debería globalizarse. Los avances fueron escasos, excepto en pesca y en el protocolo de Kioto.

Protocolo de Kioto

El Protocolo de Kioto de diciembre de 1997 concluyó con la adopción de un acuerdo de reducción de emisiones de gases de invernadero por los 39 países industrializados. El Protocolo entrará probablemente en vigor dentro de unos meses, a pesar de la negativa del Presidente George W. Bush a ratificarlo, y obligará a limitar las emisiones conjuntas de seis gases de invernadero. En conjunto la reducción global acordada es de un 5,2% para los países industrializados. Estados Unidos es el gran responsable del cambio climático, pues con sólo el 4,6% de la población mundial, emite el 24% del CO2 mundial (más de 20 toneladas por habitante y año), y sus emisiones han aumentado un 22% entre 1990 y 2000, mientras que en Alemania se han reducido un 19%.

En esa época los gobernantes de EE UU no quieren reducir las emisiones domésticas, y pretenden con todo tipo de artimañas (negativa a ratificar el Protocolo, sumideros, mecanismos de flexibilidad) seguir con su insostenible modo de vida consumista y despilfarrador, a costa de afectar de forma irreversible al clima del planeta, y sobre todo a las poblaciones más pobres del Tercer Mundo. Para que el Protocolo de Kioto entre en vigor tiene que ser ratificado por un número suficiente de países desarrollados, que en conjunto sean responsables del 55% de las emisiones. A pesar de que EE UU, con el 36,1% de las emisiones en 1990 de los países del Anexo I, casi tiene poder de veto, la práctica totalidad de los otros países lo ratificarán y entrará en vigor. Pero Kioto debe ser sólo un primer paso, porque para evitar que el cambio climático adquiera proporciones peligrosas se deberían reducir las emisiones actuales en más de un 60%.

Los seis gases del efecto invernadero son: hexafluoruro de azufre, el dióxido de carbono, el metano, el óxido nitroso, los HFCs y los PFCs. El objetivo es reducir las emisiones globales de estos seis gases calculadas en una media de un período de cinco años ( a partir de la firma del protocolo la fecha debería ser 2007, es decir 5 años después de la C de Johanesburgo). Los objetivos de reducción varían según los países, por ejemplo para la Unión Europea son del 8%, Japón un 6% de objetivo de reducción, y Estados Unidos tendría un 7%’—aunque es uno de los pocos países que no ha firmado el protocolo de Kioto.

Es en el Protocolo de Kioto donde, por primera vez se fijan unos objetivos de reducción de emisiones que los países desarrollados deberán cumplir en el 2012. En efecto, en virtud del artículo 3.1 del Protocolo, los países desarrollados y los países en proceso de transición a una economía de mercado, asumen el compromiso de reducir, individual o conjuntamente, durante el quinquenio 2008-12 al menos un 5% de sus emisiones antropógenas de los seis gases objeto de control. Para su entrada en vigor es imprescindible que lo ratifiquen 55 países entre los que se incluyan aquellos que representen el 55% de las emisiones del año base (1990).

En 2008 en Madrid se celebró una conferencia de la ONU sobre cuestiones ambientales internacionales, que marcó un punto de inflexión en el desarrollo de la política internacional del medio ambiente. Asistieron  representantes de 113 Estados Miembros de las Naciones Unidas, así como miembros de los organismos especializados de la Organización.

Finalmente, 20 años después de la primera cumbre histórica de Río de Janeiro y diez años después de la de Johannesburgo. Se celebró la Cumbre de la Tierra Río+20 -llamada oficialmente Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible– celebrada en  junio de 2012.

La nueva cumbre fue un nuevo intento de Naciones Unidas en el comienzo de Milenio para avanzar sobre el compromiso de los Estados y la comunidad mundial en los grandes cambios de este siglo XXI. El llamado de las Naciones Unidas fue ambicioso. Invitó a los Estados, la sociedad civil y los ciudadanos a “sentar las bases de un mundo de prosperidad, paz y sustentabilidad”, incluyendo tres temas en el orden del día: 1. El fortalecimiento de los compromisos políticos en favor del desarrollo sostenible. 2. El balance de los avances y las dificultades vinculados a su implementación. 3. Las respuestas a los nuevos desafíos emergentes de la sociedad. Dos cuestiones, íntimamente ligadas, constituyeron el eje central de la cumbre: 1. Una economía ecológica con vistas a la sostenibilidad y la erradicación de la pobreza. 2. La creación de un marco institucional para el desarrollo sostenible.

Al convocar la nueva Cumbre la ONU invoca a que en la Declaración de Río, los países desarrollados reconocieron su responsabilidad en la búsqueda mundial de un desarrollo sostenible; y en aquella Cumbre para la Tierra se estimó que en los países en desarrollo se necesitaría una suma superior a 600.000 millones de dólares por año, hasta el año 2000, a fin de sufragar las actividades indicadas en el Programa 21, en pro del desarrollo sostenible. En el texto del Programa 21 se señaló que de esa suma de 600.000 millones de dólares, era necesario que la comunidad internacional aportara “aproximadamente 125.000 millones de dólares, en forma de subsidios o en condiciones favorables”. A la sazón, 125.000 millones de dólares equivalían aproximadamente a 0,7% del ingreso nacional bruto de (INB) combinado de los países donantes. Desde 2000, la AOD aportada por donantes tradicionales se ha duplicado con creces y llegó en 2010 a un importe sin precedentes de 129.000 millones de dólares. No obstante, ese total es inferior en 21 millones de dólares a los importes acordados durante la Cumbre del G8 en 2005, como lo estipulan los Compromisos de Gleneagles, y es menos de la mitad del total de 282.000 millones (en dólares EE.UU. de 2010) necesario para alcanzar la meta fijada desde hace tanto tiempo, del 0,7% del INB.

Esta nueva Cumbre se celebra 3 años después, rompiendo la inercia periódica de las anteriores, quizás porque la evidente aceleración de las consecuencias predichas en 1992 ya no puede cuestionarse, confiemos en que su resultado sea más eficaz y la puesta en marcha de sus correspondientes acuerdos, si se consiguen, se cumplan con la necesaria inmediatez.

Andante: Candy Benítez

[1] .- Geólogo y profesor de la Universidad de Pensilvania entrevistado hoy, 29 de noviembre de 2015, en RTVE por Samuel A. Pilar.

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