Defensa de la lectura

ando color 100x100

summerread

“ Los analfabetos disminuyen, como ha dicho Bergamín, de una manera alarmante. Pero acaba de verse que los alfabetizados no saben leer, y han de entregarse en manos, cuando ya presumen de andar solitos por el mundo, de pastores que nutran a sus enorme rebaños con el primer forraje que se les ofrezca. La crisis de la lectura resalta, entonces, en la mayoría de edad de las gentes; pero empieza, y es donde hay que atacarla, en su minoría, en la infancia. Por lo que gracias a mi trato con estudiantes de varios países he podido observar, me parece que el mal viene de haber dejado de tomar la enseñanza de la lectura como un centro de actividad total del espíritu, en cuya práctica se movilizan y adiestran las cualidades de la inteligencia, de la sensibilidad, se enseña a discernir de valores morales y estéticos, en resumen, se educa al niño, por todos lados. lecturapicassoY se han agostado, a la adquisición de un mecanismo para la comprensión elemental del alfabeto, sus signos y sus combinaciones más sencillas. La criatura desdichada se queda en los puros signos, no pasa a los significados. Y, en consecuencia, no sabrá más tarde percibir el sentido de los libros, ni las cosas, porque se le enseñó a leer por los sentidos, pero sin sentido. Nada tiene sentido. Todo son palabras, que parpadean, se agitan, llaman y en seguida se apagan, como las que refulgen en el deslumbrante vocabulario sin alma de los anuncios luminosos.
Así se verá a ese niño, inocente víctima de la degeneración de la enseñanza, cuando ya es mayor, tal como se nos ha aparecido desde el comienzo de estas páginas, como el extraviado errabundo entre los libros. Ya sabemos cómo ha acabado; ahora ya podemos saber, también, cómo empieza, y dónde, ese desventurado tipo. Si se halla inerme ante los monstruos es porque la sociedad no le dio las justas armas, a su hora, durante los años de su educación, y éstas con que acude ahora a su precario auxilio son de palo y engañoso sustituto.lectura
No saber andar por entre los libros, ni por entre las cosas, por el mundo, porque no hubo quién le enseñara las letras de tal modo que se apercibiera de que ellas son trasuntos del mundo, en general, y que aprendiendo a caminar a derechas por aquel mundo – para los superficiales imaginario – estaba enseñándose a no andar a siniestras por éste escenario también, que Dios le montó en obra de siete días, para que sobre sus tablas se jugara el gran drama de salvación o su desgracia.”

               SALINAS, Pedro. Defensa de la lectura. Madrid: Grupo Santillana, 1988. ISBN 84-03-48202-7

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s